viernes, 9 de septiembre de 2016
LOS HONGOS PODRIAN SALVAR A LAS ABEJAS
EE.UU.: los hongos podrían salvar a las abejas
Viernes, 20 de febrero del 2015
Paul Stamets, micólogo de Shelton, Washington, comenzó a relacionar a los hongos con las abejas después de notar que las abejas se alimentaban de micelio (filamentos en forma de raíz) de los hongos que crecen entre las virutas de la madera.
Más tarde, a través de la investigación financiada por los Institutos Nacionales de Salud y el Departamento de Defensa, Stamets mostró que ciertas especies de un tipo de hongos llamados polypores contenían sustancias eficaces contra los patógenos humanos, tales como el virus de la viruela, de la gripe y el herpes. Luego supo que estos mismos compuestos de hongos, presentes en ciertos polypores asociados con árboles y troncos podridos, ayudan a las abejas a descomponer los pesticidas, herbicidas, fungicidas y otras toxinas, reforzando su sistema inmunológico.
La abeja de hoy en día se enfrenta a una larga lista de amenazas para su salud. Nada menos que 61 diferentes variables pueden estar en juego en el trastorno del colapso de las colonias, el misterioso fenómeno responsable de la desaparición masiva de abejas en la última década. Aunque los investigadores aún no han identificado una causa específica, los patógenos desempeñan un papel clave en el colapso de las colonias. Los científicos, los apicultores y agricultores están trabajando arduamente para proteger a estos pequeños insectos.
A principios del año pasado, Stamets se unió al entomólogo de la Universidad del Estado de Washington, Steve Sheppard, para confirmar sus pronósticos sobre las abejas y los hongos. Esta extraña dupla de la entomología y la micología podría conducir a formas menos tóxicas y más eficaces para controlar las enfermedades y plagas que están implicadas en las pérdidas de colmenas de invierno y en el colapso de las colonias.
Sheppard pasó a convertirse en un entomólogo conocido por su trabajo sobre la evolución y la genética de las abejas. Actualmente preside el departamento de entomología en WSU. También dirige el Laboratorio de Sistemática Molecular APIS, o el laboratorio de abeja, donde trabaja con los apicultores para desarrollar soluciones prácticas para los desafíos que enfrentan.
Sheppard y Stamets están estudiando cómo los diferentes extractos de hongos, particularmente aquellos con cualidades antivirales, afectan a las abejas. La selección inicial ha identificado extractos que reducen la carga viral sin perjudicar a las abejas.
Sheppard y Stamets probaron extractos de una docena de hongos diferentes mezclando los extractos con agua azucarada y alimentando a los diferentes grupos de abejas con distintas concentraciones. Cuando compararon los resultados con el grupo de control, que había recibido sólo agua con azúcar, descubrieron que varios extractos tuvieron un impacto significativo e inesperado.
“Nos sorprendió que algunos mantuvieron a las abejas vivas más tiempo que a las abejas del grupo de control, dice Sheppard. Los conteos virales también fueron significativamente menores entre las abejas que recibieron los extractos fúngicos.”
Los extractos fueron proporcionados por Hongos Perfecti. Venían de setas que crecen en el abedul, sauce y abetos que las abejas visitan para recoger la resina con la que sellan las brechas en sus colmenas. No es una coincidencia, dice Stamets, que las abejas prefieran árboles cuyos hongos residentes tienen propiedades antivirales.
Es demasiado pronto para explicar por qué las abejas que recibieron los extractos de hongos vivieron más tiempo, dice Sheppard. El estudio inicial no identificó qué virus fueron afectados por los extractos de hongos.
Actualmente Stamets y Sheppard están repitiendo los ensayos, esta vez mirando los impactos sobre las abejas inyectadas con virus específicos.
También están evaluando el hongo Metarhizium anisopliae, que se sabe parasita y mata a los insectos. Basado en la evidencia de que este hongo puede matar al ácaro Varroa sin dañar a las abejas, Sheppard y Stamets están diseñando experimentos para exponer los ácaros a esporas de Metarhizium. El micólogo Paul Stamets cree que los hongos tienen el poder de proteger a las abejas de los patógenos que amenazan sus colonias y nuestro sistema alimentario.
El plan de investigación es poner los resultados de laboratorio para la prueba en terreno. Trabajarán con uno de los apicultores comerciales más grandes del estado y tienen la intención de realizar experimentos a gran escala con sus extractos de hongos. La esperanza es establecer un conjunto de pruebas para lo que podría convertirse en una alternativa comercialmente viable y sostenible a los pesticidas.
Stamets dice: “Tenemos que ser innovadores para crear soluciones que ayuden a inclinar la balanza para ayudar a las abejas, y en última instancia a nosotros. Trabajar con Steve Sheppard es un ejemplo perfecto de que científicos de diversas disciplinas pueden trabajar juntos para convertirse en parte de la solución”.
domingo, 21 de febrero de 2016
EL GANADO
Parece que no tiene mucho sentido comprar paquetes de abejas, cuando la propia naturaleza nos puede ofrecer enjambres que seguramente estén mucho mejor adaptados a nuestro territorio.
Si nos gusta la naturaleza y disfrutamos dando paseos por el campo, basta con ser un poco observador para localizar algún enjambre. También podemos hablar con amistades y conocidos de nuestro entorno y advertirles que cuando vean un enjambre nos avisen. Otra opción sería trampearlos.
Para trampear un enjambre basta con acondicionar un núcleo o directamente una colmena, para ello prepararemos algunos cuadros con cera e introduciremos dentro algún trozo de cera viejo, conviene frotar el interior con melisa o rociarlo con algún spray de los que se comercializan para este fin. Es importante apresurarse en la instalación con el fin de poder coger los primeros enjambres que salgan, que como es lógico serán los más poblados, como dice el refrán:
Los núcleos o colmenas preparadas para recibir un enjambre debemos colocarlas en zonas estratégicas, bien en el campo, o como podeis apreciar en la fotografía superior en un patio interior de una casa. Si los ubicamos encima de un cruce de líneas hartmann serán mucho más efectivos.
Hay que tener muy presente que existe una grave degeneración de la raza, posiblemente fruto de la euforia y la codicia que en los últimos años a experimentado la apicultura moderna. No resulta complicada la selección del ganado para un apicultor, se trata de una labor que se puede realizar de año en año y que no requiere más que observación y buenas prácticas.
Por otro lado, resulta imprescindible para un apicultor tanto la selección de la raza como la cría de reinas. La división de colmenas es importantísima, con esto conseguimos variabilidad genética (fundamental a la hora de hacer una selección posterior), con las divisiones quitamos el instinto de enjambrazón... Eso sí, debemos única y exclusivamente dividir enjambres fuertes y sanos, que tengan abundante cría abierta y cerrada y estén bien abastecidos de miel y polen. El enjambre ideal se compone de 1/3 de cría, 1/3 de abejas de exterior y 1/3 de abejas de interior.
Nuestra abeja local tiene muchas virtudes: entre las más destacadas está la pureza y que es muy productiva. El hecho de traer abejas de otras zonas no solo es menospreciar nuestra cabaña, también se corre el grave peligro de traer enfermedades con ellas. Para comprender los cambios geográficos que han sufrido nuestra abeja doméstica desde hace un millón de años y aprovechar el acervo genético con fines productivos y conservacionistas, existe un estudio de un grupo de científicos de la Universidad de Murcia que en base a un marcador mitocondrial han elaborado un mapa detallado de la Península Ibérica.
Resumen:
Un extenso estudio de los haplotipos mitocondriales en colonias de la abeja doméstica de la Península Ibérica ha corroborado las hipótesis previas acerca de la existencia de una variación clinal conjunta de los linajes evolutivos africano (A) y europeo occidental (M). Se ha encontrado que la Península Ibérica es la región europea con la mayor diversidad (12 haplotipos detectados pertenecientes al linaje M y 10 al linaje A). La frecuencia de los haplotipos africanos disminuye en la orientación SW-NE, al tiempo que aumenta proporcionalmente la de los M. Estos resultados se analizan en relación a las hipótesis recientes que ubican el origen de Apis mellifera en África, junto con otras que postulan una colonización temprana de esta especie en Europa occidental, seguida de una diferenciación durante el Pleistoceno. El patrón geográfico actual de haplotipos y frecuencias a escala regional, parece estar influido por la adaptación a las condiciones climáticas locales y la trashumancia, práctica que ha adquirido grandes proporciones en las últimas décadas. Otras influencias antrópicas acontecidas como las colonizaciones de griegos, romanos y árabes han tenido posiblemente poca influencia sobre las poblaciones ibéricas actuales.
Si nos gusta la naturaleza y disfrutamos dando paseos por el campo, basta con ser un poco observador para localizar algún enjambre. También podemos hablar con amistades y conocidos de nuestro entorno y advertirles que cuando vean un enjambre nos avisen. Otra opción sería trampearlos.
Para trampear un enjambre basta con acondicionar un núcleo o directamente una colmena, para ello prepararemos algunos cuadros con cera e introduciremos dentro algún trozo de cera viejo, conviene frotar el interior con melisa o rociarlo con algún spray de los que se comercializan para este fin. Es importante apresurarse en la instalación con el fin de poder coger los primeros enjambres que salgan, que como es lógico serán los más poblados, como dice el refrán:
"el enjambre de abril, para mi.
el de mayo, para mi hermano
y el de junio, para ninguno"
Hay que tener muy presente que existe una grave degeneración de la raza, posiblemente fruto de la euforia y la codicia que en los últimos años a experimentado la apicultura moderna. No resulta complicada la selección del ganado para un apicultor, se trata de una labor que se puede realizar de año en año y que no requiere más que observación y buenas prácticas.
Por otro lado, resulta imprescindible para un apicultor tanto la selección de la raza como la cría de reinas. La división de colmenas es importantísima, con esto conseguimos variabilidad genética (fundamental a la hora de hacer una selección posterior), con las divisiones quitamos el instinto de enjambrazón... Eso sí, debemos única y exclusivamente dividir enjambres fuertes y sanos, que tengan abundante cría abierta y cerrada y estén bien abastecidos de miel y polen. El enjambre ideal se compone de 1/3 de cría, 1/3 de abejas de exterior y 1/3 de abejas de interior.
sábado, 16 de enero de 2016
FORMACIÓN
Una de las cosa que me parecen primordiales a la hora de iniciarnos en este apasionante mundo de la apicultura es la formación. Además de leernos algún buen tratado sobre las abejas, es conveniente asistir a cursos o jornadas formativas donde nos haremos con una idea mucho más real de los problemas con los que nos podemos encontrar.
También conocemos a otros apicultores, estableceremos contactos que nos serán muy útiles en un futuro, e intercambiaremos experiencias con ellos. Siempre aprovecharemos estas ocasiones para pedir contactos. Muchas veces una pausa-café de un curso o una posterior consulta telefónica nos puede ayudar mucho. Siempre es bueno tener en cuenta cuantas más experiencias mejor.
Una cosa importante a tener en cuenta si tenemos pensado iniciarnos como apicultores es medir mucho como hacerlo, me refiero al número de colmenas que pensamos poner. Aunque hayamos asistido a algún curso y por muchos libros que hayamos leído, conviene empezar con pocas colmenas si no queremos que nuestra experiencia resulte un fiasco. Un buen número para el primer año podría estar entre tres y cinco, con menos de tres corremos el riesgo que si tenemos alguna baja durante el invierno o hacemos algo mal, nos veamos a la primavera siguiente en la misma situación que cuando empezamos. Cinco colmenas es un buen número, podremos dedicar más tiempo a observarlas y no nos darán demasiado trabajo para unas manos inexpertas.
Conviene ser pacientes, el primer año tendremos que sacar también tiempo para ir acondicionando el colmenar, si todo va bien, el segundo año contaremos con un apiario organizado y con alguna colmena fuerte que podremos dividir, este será el momento de aumentar nuestra cabaña.
En el siguiente enlace se puede ver un video que contiene lo más relevante del CURSO DE CRÍA DE REINAS impartido por Giles Fert y que tuvo lugar en Macedo de Cabaleiros (Portugal) en abril de 2015: ver
También conocemos a otros apicultores, estableceremos contactos que nos serán muy útiles en un futuro, e intercambiaremos experiencias con ellos. Siempre aprovecharemos estas ocasiones para pedir contactos. Muchas veces una pausa-café de un curso o una posterior consulta telefónica nos puede ayudar mucho. Siempre es bueno tener en cuenta cuantas más experiencias mejor.
Una cosa importante a tener en cuenta si tenemos pensado iniciarnos como apicultores es medir mucho como hacerlo, me refiero al número de colmenas que pensamos poner. Aunque hayamos asistido a algún curso y por muchos libros que hayamos leído, conviene empezar con pocas colmenas si no queremos que nuestra experiencia resulte un fiasco. Un buen número para el primer año podría estar entre tres y cinco, con menos de tres corremos el riesgo que si tenemos alguna baja durante el invierno o hacemos algo mal, nos veamos a la primavera siguiente en la misma situación que cuando empezamos. Cinco colmenas es un buen número, podremos dedicar más tiempo a observarlas y no nos darán demasiado trabajo para unas manos inexpertas.
Conviene ser pacientes, el primer año tendremos que sacar también tiempo para ir acondicionando el colmenar, si todo va bien, el segundo año contaremos con un apiario organizado y con alguna colmena fuerte que podremos dividir, este será el momento de aumentar nuestra cabaña.
En el siguiente enlace se puede ver un video que contiene lo más relevante del CURSO DE CRÍA DE REINAS impartido por Giles Fert y que tuvo lugar en Macedo de Cabaleiros (Portugal) en abril de 2015: ver
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